Trainspotting 2: Un chute de autoconsciencia

Me cuesta acordarme de una secuela que sea tan dependiente de su predecesora como Trainspotting 2. El relato apenas alcanza sentido si no has vivido, incluso si no lo tienes muy reciente, el orgasmo multiplicado por mil que provocó Trainspotting a toda una generación a mediados de los años ´90 del pasado siglo.