El Greco para hipsters

Detalle de “Paul Alexandre ante una vidriera”, Modigliani, (1913)-“El caballero de la mano en el pecho”, El Greco, (1580).

Cuando el jovencito Picasso descubrió a El Greco se enamoró locamente. Años antes de convertirse en una estrella mundial, Pablo, pintor principiante, tuvo un flechazo de lo más pictórico en el Museo de El Prado. Tanto que, como cuenta el comisario de la exposición “El Greco y la pintura moderna”  y jefe del Área de Conservación de Pintura del Siglo XIX del museo, Javier Barón, llegó a obsesionarse  y firmar como “Yo, El Greco” uno de sus dibujos. No fue el único. Artistas de todas las épocas y estilos como Velázquez, Zuloaga, Modigliani, Manet, Cézanne, Chagall, Kokoschka, Bacon o Pollock quedaron tan impactados e influenciados por los retratos y composiciones de Domenicos Theotocopoulos que muchas de sus obras se convirtieron en auténticos homenajes. Por ejemplo: Modigliani pintó a Paul Alexandre en la misma postura que “El caballero de la mano en el pecho”, ( 1578-1580), uno de los más famosos retratos del cretense,  y Picasso se inspiró en “El entierro de El Conde de Orgaz”, (1586-1588), para plasmar el duelo por la muerte de su mejor amigo, “Evocación: el entierro de Casagemas” (1901) .

Para muchos puede que El Greco sea sólo un señor oscuro que pintaba santos y vírgenes hace mucho, mucho tiempo. Tanto tiempo hace que ahora se conmemoran los 400 años de su muerte con un 2014  repleto de exposiciones, en Toledo,(la ciudad en la que vivió los últimos años de su vida), y en Madrid. Pero El Greco es mucho más que un pintor beato y aburrido. Domenicos no sólo fue un artista capaz de reinventarse a sí mismo, (comenzó como pintor de iconos en Creta, pasó por Venecia para aprender de uno de los grandes, Tiziano, y viajó en busca de fortuna a España), sino que además fue evolucionando y creciendo. También crecieron los protagonistas de sus pinturas, como los de su última obra, “El Laooconte” (1614), que parecen luchar por salirse del marco y de todo lo establecido, alargándose para anticipar un futuro mucho más abstracto e irreverente que el que vivió El Greco en la Corte de Felipe II. “Las señoritas de Avignón”, (1907), el cuadro de que mejor representa la revolución cubista, estuvo inspirado por el cuadro “La visión de San Juan”, obra de El Greco, (1608-1614). Picasso se quedó tan fascinado cuando lo vio en casa de su amigo el pintor Zuloaga que imitó la monumentalidad con la que El Greco plasma a El Evangelista para sus modelos, esas prostitutas “cúbicas” que pasarían a la posteridad, como San Juan.

"La dama del armiño", El Greco-"Constantina", Pierre Gonnord

Tras pasar a la historia del arte como el “pintor de la Contrarreforma”,El Greco resucitó a los tres siglos influyendo en movimientos tan poliédricos como sus composiciones, como el surrealismo, el expresionismo, el arte abstracto e incluso la fotografía. Quizá si El Greco, que retrató con pasión aquello que amaba, (como la misteriosa “Dama del armiño”), levantara la cabeza hoy se pondría la mano en el corazón para contener la emoción.

 

*La exposición “El Greco y la pintura moderna” estará en El Prado hasta el 5 de octubre

*La exposición “Entre el cielo y la Tierra” estará en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando hasta el 8 de noviembre

* La exposición “El Greco, arte y oficio” estará en el Museo de Santa Cruz en Toledo hasta el 9 de diciembre

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