Gin Wigmore, hey ho, si no la escuchas arderás en los infiernos de la música

Gin Wigmore, hey ho, si no la escuchas arderás en los infiernos de la música

Cuando escuchen a Gin Wigmore se preguntarán por qué diablos no se habrán topado antes con esta compositora neozelandesa de voz rasgada y todo el rollo y la actitud de las grandes rockeras. Ella solita con su voz y su música en blanco y negro bastan para llenar sus videoclips con millones de visualizaciones. Si vuelvo a nacer, por dios, por dios, quiero reencarnarme en Gin Wigmore.

 

Empezó a componer con tan solo 14 años e hizo un parón después del fallecimiento de su padre por un cáncer. Volvió con fuerza y escribió una maravillosa canción en su honor: “Hallelujah”. Permítanme el lujo de dedicar este Hallelujah al Criador de Jirafas y hacer mías las palabras, la música y el sentido de Gin Wigmore:

Hallelujah for these eyes to see your painted life
Hallelujah for the touch of skin to skin with mine
Hallelujah for this mind that keeps our souls combined
Hallelujah for this life that let me be your child

 

Pero no se dejen engañar por esta pequeña dosis de melancolía, Hallelujah es sólo un muestra de que Gin Wigmore puede hacer también temas más melódicos.

En su disco de 2015, Blood to bone, descubrirán mucho más rock, guitarreo como en New Rush, un poco de hip hop y hasta música electrónica como en Willing to die. Esta chica se maneja bien en todos los estilos.

El resto de lo que descubrirán en Gin Wigmore tiene mucho más ritmo, más soul y es más cañero de lo que están haciendo todas las reinonas aburridas del pop actual. Lo mejor de Gin Wigmore es que resulta difícil etiquetar sus canciones, va y viene por diferentes estilos con elegancia y calidad musical. “No quiero encasillarme en ningún género. No quiero aburrir”, ha explicado en varias entrevistas.

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