Grandes pagafantas de la historia

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¿Me dejas tu camiseta favorita para dormir, Antonio?

Que dice D. que ha descubierto que el mejor afrodisíaco del mundo es el rechazo o la indiferencia. No seré yo, vive dios, de ese tipo de tías a las que les gusta que le metan caña, ésas que se vuelven locas por tipejos que lucen una estudiada pose de prefieropasearamiperroantesquellamarte. Ahora que dice también  D. que si te gusta alguien de verdad chao chao dignidad, a tomar por saco el orgullo, los prejuicios y negar que lees novelas de Jane Austen, (si a ella le gustan a ti también) , o ver “Dirty Dancing” como animal de compañía un sábado por la noche. Me he puesto a pensar en los grandes pagafantas de la historia de la literatura, la música y el cine, me han salido unos cuantos, y, oh, sorpresa, unas cuantas también. Bienvenidos a la gramola de no está por ti, amig@, gracias por la elección.

1.- Bogart en Casablanca

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¿Cómo seguía esa de Extremoduro?

Particularmente no entiendo a la Bergman. Pero vamos a ver, criatura, ¿te vas con ese intenso, ese Monedero de los años 30, teniendo al Hombre con mayúsculas enamorado de ti hasta las trancas? Lauren Bacall eligió mejor, menos mal. Que sí, Humphrey, que siempre te quedará París, el traidorzuelo francés y el piano bar. Básicamente lo que le queda a todo pagafantas: el recuerdo del viaje que pagaste íntegro tú, el amigo que te lo advirtió mil veces y el Toni 2.

2.- Cyrano de Bergerac. 

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Lo siento, no me gustan los hombres con barba…

Es el tonto del bote del amor por excelencia, escribiendo poemas románticos para su amada y cediéndoselos gratuitamente al tío bueno de turno porque ella es incapaz de ver más allá de un palmo de su nariz, (la de él).

3.- Jack Lemmon y su apartamento

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Pues ya verás ahora con el pesto

Esa encantadora casa era la friendzone por excelencia. Una cosa os digo: a mí si me cuelan la pasta a través de una raqueta de tenis muero de amor. Llamadme loca. Claro que las pestañas infinitas de McLaine merecen éso y más.

4.- El Quijote

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Yo no veo nada más allá de Sofía

Que dice D que encima de todo la idealiza siendo ella una bruta. Que digo yo que éso pasa también en la vida real.

5.- Y por supuesto, Pau Donés.

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Atiende que te voy a componer una balada

 Cómo quieres ser su amiga si por ti daría la vida, agua y sed difícil mezcla… Un momento. Pau Donés se merecía éso y más. Con esas letras debería pagar no sólo fantas sino lexatines.

Por otra parte también existen grandes pagafantas femeninas, si alguna de nosotras no ha hecho el papelón alguna vez que levante la mano. Ah, no, que no hay ninguna en la sala que no haya pasado por el momento de disimular con dignidad que su caída de melena ha caído, pero en saco roto.

1.- Susanita.

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Enamorada de Felipito y haciéndose como la que no. Del palo de querer casarse y tener hijos con más dientes que todos los personajes juntos y estar dispuesta a zurcirle los calcetines.

2.- Penélope

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Tu cara me suena

Penélope espera y espera y no con su bolso de piel marrón sino tejiendo un interminable telar que deshace cada noche con la ilusión de que llegue pronto el tuercebotas de Ulises, que para colmo está poniéndose hasta arriba de sirenas con sus amigotes en un barco. Ella es la pagafantas clásica, día y noche a tope con su túnica y sus pechos cada vez menos turgentes. Encima cuando llega él le pregunta qué hay de cena y pone mal gesto. “¿Otra vez queso feta, cari?”.

3.- Fiona, la mejor amiga del pazguato de “Cuatro bodas y un funeral” 

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Qué a gusto estamos siendo sólo amigos

Siento debilidad por este personaje. Aguanta el tirón y esos sombreros de infarto boda tras boda. Es la mejor amiga de un Hugh Grant bocazas y peterpanesco y encima no se lo lleva a casa. Éso sí. Al final de la peli encuentra a alguien mejor, a juzgar por lo bien que le ha ido a Camila Parker Bowles. Aguanta, Fiona, que éste al menos te llevará a las carreras.

4.- Ana, de Barrio Sésamo

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Arriba con el palo moviendo el pubis

Ana, esa cantarina amiga de Espinete, enamorada hasta las trancas de Chema, el panadero, sospechosamente amigo de los niños y más preocupado en darle forma a su baguette que en hacerle la plancha en el pelo a Ana. Ella nunca perdió la sonrisa. Que digo yo que lo menos que se merecía era un revolcón durante los títulos de crédito, pero claro, había más pasión entre el conde Drácula y sus murciélagos que entre ella y el bakerboy.

5.- Y luego la del muelle de San Blas.

Particularmente me resulta espeluznante esta canción y además mis amigas y yo la utilizamos como imagen recurrente cuando a una de nosotras se nos está yendo la pinza, pasadeélesuncabrón. Mi amiga H nos contó que una amiga de su tía se había quedado catacrocker de uno en los 70 y aún ahora iba con la misma ropa por si volvía a verle. Malditos Maná, qué daño hicisteis. Esa pobre mujer, esa pagafantas latina, está criando mejillones en un banco, sola en el olvido, y encima vosotros hacéis que le zumben los oídos cada vez que la tarareáis. ¿No tiene suficiente con lo que tiene? Desde aquí os maldigo y me largo a buscarla para tomarnos unas cañas. De sola nada, amiga, que ya voy para allá, anda que no hay peces en el mar…

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