Kirk Douglas, el verdadero Espartaco de Hollywood

Kirk Douglas, el verdadero Espartaco de Hollywood

Hay 1000 razones por las que ver Espartaco, pero la más importante, forma parte de la intrahistoria del Hollywood de la década de los 60. Espartaco fue el arriesgado paso al frente, la apuesta por la libertad. Revisiten nuevamente Espartaco. No se arrepentirán. Los del canal TCM están recuperando con cualquier excusa válida grandes películas del cine. Hace un mes homenajearon por todo lo alto a Kirk Douglas rescantando algunos de sus mejores films. Entre ellos Espartaco. Quizá todavía estén a tiempo de encontrarla.

 

Sí, Kirk Douglas fue el verdadero Espartaco de Hollywood, liderando una película guionizada por Dalton Trumbo y basada en un libro de Howard Fast, ambos pertenecientes a la lista negra de los estudios de cine en la era del macartismo. Hay que ver Espartaco porque fue producida y protagonizada por Kirk Douglas, el inmenso actor de Senderos de Gloria, que resultó ser, también detrás de la pantalla, un hombre de una naturaleza poderosa. “Cualquiera puede ser atrevido y directo cuando no se juega mucho pero cuando es tu medio de vida o tu propia vida lo que está en juego, o los de tu familia o tus amigos… en esos momentos es cuando se comprende la pasta de la que uno está hecho”, lo dice George Clooney, en el prólogo del libro, Yo soy Espartaco, que Kirk Douglas escribió sobre el rodaje de la película.

Kirk Douglas, productor de Espartaco, fue el primero en Hollywood en añadir el nombre real de dos “señalados” por el marcartismo en los títulos de crédito: Dalton Trumbo y Howard Fast. Y eso era decir mucho. Trumbo y Fast fueron arrestados y pasaron meses en la cárcel. No volvieron a ser contratados en mucho tiempo y esto no fue lo peor que les pudo pasar. Otros no corrieron tan buena suerte. Douglas cuenta en su libro que Philip Loeb, un excelente profesor de interpretación de Nueva York, fue llamado a declarar justo cuando comenzaba a triunfar en televisión. En junio de 1950 una publicación lo incluyó en una lista de comunistas. A pesar de que él lo negó, el patrocinador del programa de televisión en el que trabajaba presionó a la cadena para que lo despidiera. “No puedo seguir manteniendo a su hijo, un chico con trastornos mentales de cuyos cuidados era responsable en solitario. Phil quedó sumido en una depresión profunda. En 1955 ingirió una sobredosis de barbitúricos y falleció”.

 

 

Ni Trumbo ni Fast eran dos recién llegados a la profesión. El novelista, Howard Fast ya había escrito Ciudadano Tom Payne y Camino de libertad, mientras que Dalton Trumbo había guionizado ya Vacaciones en Roma y El Bravo (ambas con pseudónimo). Muchos quizá no sepan que Capra rechazó el guión de Vacaciones en Roma porque se decía que había sido escrito por algún tipo de la lista negra de la HUAC (Comité de Actividades Antiestadounidenses). Finalmente, fue William Wyler el que aceptaría el proyecto de Vacaciones en Roma. Tal vez, pensó, alejarse de aquello fue lo mejor que podría hacer.

El tercer eje fundamental de la película fue Stanley Kubrik. El director había escrito Senderos de Gloria, se lo pasó a Kirk Douglas y éste le llamó al día siguiente: “¡Stanley, me encanta esta película! Tenemos que hacerla. ¡No va a dar ni un centavo pero tenemos que hacerla”

 

Spartacus (1960)
Directed by Stanley Kubrick
Kirk Douglas (as Spartacus) – Universal International Pictures

 

El tercer eje fundamental de la película fue Stanley Kubrik. El director había escrito Senderos de Gloria, se lo pasó a Kirk Douglas y éste le llamó al día siguiente: “¡Stanley, me encanta esta película! Tenemos que hacerla. ¡No va a dar ni un centavo pero tenemos que hacerla”.  Por fin, y tras muchas conversaciones Douglas logró convencer a Charles Laughton, Peter Ustinov y Lawrence Olivier para participar en Espartaco. La elección de cada uno de los actores no pudo ser más acertada. El guión respiraba aires de prosa poética y Douglas encajó a la perfección en el papel de la historia de Espartaco. Kirk Douglas no era guapo, pero sus rasgos extremos y angulosos conformaban un rostro con modos de galán muy a la moda de la época.

Hay que ver Espartaco, porque representó el final de las listas negras de Hollywood, porque su historia, la de un esclavo que logra rebelarse y reunir a miles de esclavos para luchar por la misma causa: la libertad, está todavía hoy de actualidad. Hay que ver Espartaco porque es el resultado de un esfuerzo titánico por acabar con el macartismo.

 

Hay que ver Espartaco porque su final es un grandioso.

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